2023: más hambre - Mauricio Hernández Fernández • Graciela Teruel Belismelis
- Einjander
- 10 abr 2023
- 1 Min. de lectura
La pandemia impactó negativamente al empleo y al ingreso familiar, agudizó inequidades estructurales y degradó la seguridad alimentaria y nutricional. De acuerdo con el informe del estado de la seguridad alimentaria y la nutrición mundial 2022, en 2021 aumentó el número de personas que experimentaron hambre en alrededor de 46 millones, que se agregan al incremento de 103 millones que se sumaron al indicador entre 2019 y 2020. En total, son alrededor de 800 millones de personas las que hoy padecen hambre.

La desnutrición crónica impacta negativamente desenlaces en salud hasta en tres generaciones, por lo que es urgente prevenirla. El hambre es una experiencia traumática que debiera ser socialmente inaceptable y, sin embargo, ha resultado sistemática. Además de erradicarla, deben procurarse dietas saludables si se quieren tener desenlaces positivos en salud y nutrición.
La crisis alimentaria no afecta únicamente a México y en parte se debe a factores externos como los conflictos armados y las crisis ambiental, energética y financiera, que convergen e interactúan entre sí actualmente. Un ejemplo claro de cómo se enlazan con esta crisis alimentaria es lo que sucede con los fertilizantes sintéticos, utilizados indiscriminadamente en el sistema intensivo de producción agrícola que domina globalmente y causan enormes daños ambientales. Precisamente los países en conflicto, Rusia y Ucrania, son grandes exportadores de este insumo. Si se reduce la producción, disminuye la disponibilidad y aumenta su costo, presionando por distintas vías el mercado de alimentos.
Extracto. Texto original: 2023: más hambre – Nexos
.jpg)

Comentarios